En estos tiempos modernos donde mensajearte por whatsapp es lo más
práctico que existe, se ha perdido la capacidad de asombro de muchos de
nosotros en una relación, a veces un texto sustituye lo que antes era una
llamada de buenas noches, un "no me cuelgues, porque quiero oír tu
voz" (los de treinta para arriba saben de qué hablo), una sorpresa
al medio día para los románticos que ansían preguntar:
- ¿Amor que vas a comer?.
Aaaawww no me malinterpreten, los textos son completamente aceptables, es sólo
que las llamadas ahora son más atesoradas. A mí por ejemplo, me pasó algo muy
padre hace exactamente cinco meses, en esta situación aprendí dos cosas
respecto a las llamadas, aquí voy...
Como a esta hora estaba en el aeropuerto mensajeando vía whatsapp con el galán. Iba al concierto de The Cure al DF y estaba feliz porque, además de
estar galaneando con el susodicho, vería a una de mis bandas favoritas con
varios de mis amigos, y que cosa más perfecta que disfrutar un concierto así
con todo y temblor (eso del temblor da para otra historia), entonces en lo que yo texteaba y viva aerobus se dignaba a
por fin dejarnos abordar, fui llenando mi celular de mensajes con corazones y
frases de romanceo, hasta que 3 minutos antes de subir, formada en la cola del
metro, perdón, de la aerolínea, a la que ahora doy gracias por su lentitud ese
día o no hubiera aprendido mis dos regalos/lecciones, leí:
- Tu ya eres mi novia, pórtate bien.
Lección no. 1
Cuando una persona quiere estar contigo lo sabe desde el día uno, puede hacerse
puñetas mentales, armar una táctica o técnica de ligue, darle mil vueltas,
tener algo de miedo a tu reacción, pero no hay duda. Quien quiere estar contigo
va a procurar que las piezas encajen y va a mover cosas de su vida y persona
para que ambas piezas encajen.
Este veinte no me cayó como "La Rosa de Guadalupe" de inmediato eh,
este veinte me cayó a 5 meses de estar en el aeropuerto con cara de what
muriéndome por contestar:
Siiiii ndhshsnsvgshjskvsvai!!!!! Acepto, I do!!!! Bhtwstrwawqsskks <3
La verdad lo que alcancé a contestar fue
un simple:
-Márcame
No pasó ni medio segundo cuando ya estaba
sonando mi celular, con la clásica risa nerviosa y voz de lela dije:
- Hola
- Holaaaa!
Lección no. 2
Siempre pide.
Muchas veces morimos de ganas de que la
persona nos llame, de que haga alguna cosa que quisiéramos, pero pensamos que
por puro amor, instinto, lectura mental, va a hacer eso que deseamos. Las
expectativas entonces se nos derrumban y sufrimos porque no decimos lo que
necesitamos como va. "Márcame", y ahí cambió todo, y ahí pedí que me
dijera lo mismo que me decía en los textos pero en persona, y claro que lo hizo
en cuanto regresé. Pidan sin pena ni miedo, quien está dispuesto a ser cómplice
va a saber pedir también, entonces el trabajo de la reciprocidad comienza y
todo es mucho más sencillo.
Antes del despegue recibí un
último mensaje...
-Buen vuelo!, ya regresa.