Amo sentir y saber que la gente que amo siente, la felicidad es un estado del ser, un momento de sonrisas internas, un lapso en el que el alma y el cuerpo son uno, es cierto, es una emoción que se construye, es una búsqueda y un propósito de todos los días, una idea unida a la primer carcajada de nuestra infancia. Es una consecuencia del que busca en la cotidianidad un momento que disfrutar y sabiendo la importancia de las memorias felices que posee, sonríe de nuevo, buscando la próxima, creándola, disfrutando estos instantes de emociones plenas que nos impregnan de amor, de magia, ser feliz, que increíble y hermosa tarea diaria, qué sentido tiene todo cuando juntos sonreímos.
martes, 3 de noviembre de 2015
Ser feliz
Tengo una fijación con ser feliz, estoy obsesionada, vivo traumatizada, soy adicta a las mariposas en el estomago y a las carcajadas irracionales, amo, como sólo el alma desde su profundidad sabe, las sonrisas inesperadas que traen las sorpresas, las que son hechas con el corazón en las manos, que saben a chocolate, a sopa caliente, a mole de masa, que son brillantina en papel, carta de amor, estrella en la frente, canción bailando en la garganta.
domingo, 25 de octubre de 2015
...
Por qué tenía que amarte tanto si iba a doler así, como una enfermedad que no quiere salirse de mi cuerpo. Físicamente agotada, con la cabeza llena de marañas, deseando que se vaya esta ansiedad que tiene mi corazón por verte.
Llorando lo que no he llorado todas las noches que no duermo, tratando de entender que falta para que estés aquí de una vez, entero.
Pensando que faltó, que no encontraste en mí para volver, deseando con todo mi ser aunque me acabe este dolor que al menos tú seas feliz donde ahora te encuentres, aunque solo pensarlo me ahogue, me entristezca por entero, quisiera que este mal se transformara en un sueño, en un abrazo largo que llegue y me arranque todo, que me de calma, la que no encuentro.
No quiero sufrirte, no quisiera que doliera, quisiera que no existiera este momento. Pero aquí estoy, sin ti y eso no tiene remedio.
sábado, 24 de octubre de 2015
Fe
Esta vez que llegó a mi la tristeza tuve oportunidad de recibirla de manera distinta, uno nunca está preparado para las situaciones emocionalmente difíciles, y cada que me sucedía algo así yo estaba muy mal parada en el terreno espiritual, entonces me sentía un poco falsa pidiendo claridad a Dios o al universo cuando en la cotidianidad no tenía ni un momento ni para agradecer la comida en el plato.
Hace 4 meses que comencé con mis cursos de Energía Universal y yo misma me fui adentrando de nuevo en el territorio de la creencia, anduve buscando respuestas y guías espirituales para identificarme y me sorprendí de todos los textos que llegaron a mí en los momentos precisos, hoy que estoy pasando por una situación difícil no me siento con la necesidad de recurrir de emergencia a algo que ahora he tenido presente y constante, tener momentos para agradecer a pesar de lo negro del panorama y tener el valor para creer y confiar en que las decisiones que he tomado van de la mano del plan divino, me ha ayudado a no sentirme tan perdida cuando no comprendo del todo por qué lo que parece tan sencillo, como el simplemente ser felices, se complica.
La noche es el momento más difícil pues mis pensamientos están todo el tiempo bombardeandome con los "si hubiera" y la inseguridad se me cuela y me da golpecitos en la espalda recordándome que tal vez algo hice mal, tal vez algo no era como yo suponía, y asumo, empiezo a inventar historias, me mortifico y cuando voy a ceder ante esos pensamientos, a dos rayitas de querer volverme un poquito más loca, respiro, me lleno los pulmones y vacío mi mente, entrego todo a quien todo lo puede y me cambio el chip a modo "confío".
Las primeras veces no me funcionó tan de golpe pero no deje de intentarlo.
Estaba tan acostumbrada a sentirme culpable que no sabía cómo detenerme. Simplemente dejaba que todos esos pensamientos me inundaran hasta que me quedaba dormida de tanto cansancio que tenía mi cabeza, esta vez logré separar mi tristeza de mi ansiedad y logre comenzar a disfrutar la melancolía de otra manera, desde entonces no he dejado de escribir.
Tuve la oportunidad de recibir este sufrimiento desde otro lugar y darle la importancia que tiene y su duelo, intentando todos los días soltar y confiar de verdad honestamente desde mi conciencia y mi corazón en que pronto voy a compaginar la alegría de lo que viví con el dolor de lo que nos deja sin palabras cuando decide no estar.
Este vacío se me ha ido llenando de mucha fe, de ganas de desear el bien al otro y de fuerza para como cuando noches como hoy en que no puedo dormir, me llegue algo de serenidad de golpe y me permita compartir lo que la fe ha hecho por mí, cuando yo ya no creía en nada.
No hay cosa más precisa que los tiempos que el universo tiene para nosotros, por más doloroso que sea el camino y el aprendizaje, me reconforta saber que algo más grande que yo está escribiendo una hermosa historia y un hermoso final para mí bajo la luz de todas las estrellas.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Así mi vida siga sin tu vida
Prefiero vivir mil años en la obscuridad más profunda pero contigo que seguir viviendo un solo de mis días sin ti, aunque tuviera que perderme la posibilidad de estar ante un millón de cielos iluminados, siempre voy a preferir tu abrazo con todos tus momentos inciertos, a la luz de una nebulosa repleta de tu ausencia.
Aunque los caminos nos separen y mi vida siga sin tu vida, aunque no sientas mi presencia, ni me escuches llamarte, así mi vida siga sin tu vida y tenga otro camino, tú siempre vas a tener una parte de mi anclada a tu memoria, a tu tatuaje de rayo y al mío de música, aunque tu rumbo sea otro, sé que en el fondo sabrás que esos pasos los dimos juntos, los creamos, los vivimos, intentamos todo, no me quedé con nada por hacer y al mismo tiempo logramos tanto para cada uno que al mezclarlo ya no coincidimos.
Aún así prefería lo incierto, la negación de los errores de ambos, la búsqueda de excusas en mi mente que aún teme que llegue el momento de soltarte, prefiero tenerte presente cautivándome aunque sea de lejos el pedazo de alma que aún te pertenece, vi en tus ojos la tristeza de dejarnos y sentí en tu abrazo el beso de otras pieles.
No me faltó nada por hacer, salvo lo más difícil, dejar esta noche de soñarte.
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martes, 13 de octubre de 2015
Si no existiera el miedo...
A veces quisiera que los días buenos nos hubieran durado 48 horas, que nunca hubieras tenido que dejar de comer pan con nutella, ni pizza de queso. Que el pasado no hubiera sido tan duro y que las cicatrices que dejó no fueran un constante recordatorio del miedo del malo, del que te paraliza. Que este no se atreviera a ser tu compañía, que fuera solo un viejo conocido que va y viene en oleadas sin nunca quedarse.
Quisiera que la idea de los estereotipos la redujeras a nada, que no existiera clasificación para los deseos de las personas que amamos y que solo hubiera ganas interminables de hacer lo que le hace feliz al otro sin tenerlo que encerrar en un concepto, sin tener que dejar de ser tú al entender lo que significa compartir.
Compartir la cama, la mesa, el sillón, la regadera, la prensa francesa, la vida.
Renunciar a lo que se quiere por temor a nuestra propia capacidad de amar no es un regalo de valientes, es una mentira mal contada, preferiría saber que no me quieres a pensar toda la vida que solo nos dejan ir los que nos aman.
martes, 6 de octubre de 2015
Lágrimas
Que importantes son las lágrimas, tanto como cuando les limitamos las ocasiones para asomarse o cuando les damos paso sin censura.
En el diccionario de la Real Academia Española, una de las definiciones dice que las lágrimas son pequeñas gotas que producen las vides y algunos árboles después de las podas.
Me gusta pensar que después de una pena o de una alegría estas lágrimas que dejamos caer nos ayudan como comúnmente se cree, a liberarnos de un antiguo peso, para soltar algun sentimiento reprimido, darle paso a la felicidad, a la reflexión, emocionarnos profundamente, así como las podas que tras cortar dejan atrás la maleza y las partes inertes de las plantas, así nosotros limpiamos el momento, lo enjugamos para seguir drenando las vivencias que lo provocaron con la cadencia que a cada uno nos plazca.
Las lágrimas son el complemento de nuestras emociones , aunque a veces no entendamos que las detona, solo hay que dejarse llevar por ese sentimiento ya sea de dolor, alegría, euforia.
Que increíble tener dentro de nosotros este sistema que nos emociona o nos fatiga, que nos libera al tiempo que expone nuestra vulnerabilidad para hacernos más humanos al tiempo que nos purifica. Un verdadero dren de la propia existencia a tan solo un parpadeo.
Me dices adiós.
El amor y el dolor en una misma emoción, por qué se convierte en una adicción que cansa, que carcome los hilos que nos conectaron.
No sé que tengo que aprender de los benditos duelos, de los cierres, de los cortes al pulmón cuando intenta decirte tanto mi alma, tanto sin ningún sentido.
Se me doblan los brazos, se me achican los sentidos cuando te veo frente a mi incapaz de tocarme la boca necia y silenciarla, de frenar mi despedida que sólo parece una advertencia en palabras mal dichas y no un adiós de a deveras.
No me dices que me quede, ni abres la puerta para que me vaya.
Me dices adiós esperando que regrese siempre.
Dormitando.
El reloj suena, escucho ruidos que antes no percibía, por ejemplo la cabecera cruje como pisar madera mojada cuando pasa un coche por la calle rápido y cerca, si muevo los pies para arrullarme en la cama, el roce de la sábana suena a olitas de mar reventando al pie de la arena, escucho al viento decidido a cruzar el vidrio roto de la ventana hasta lograr bailar con las persianas que continuamente se golpean y se asemejan al sonido de bambúes bailando en un pequeño río, creo que hasta los perros duermen profundamente, mientras yo sólo dormito.
Pasan los minutos, uno a uno y tu no estas aquí para contarlos conmigo, estos ruidos y este insomnio son sólo míos.
Otro sonido me sorprende, es tu voz pero sólo es un eco de tantos recuerdos, cierro mis ojos y en un instante duermo, pensar en tu voz me hace sentir que de pronto estoy contigo, trae calma a mi noche y una sonrisa a mi siguiente minuto sin ti.
El reloj suena, escucho ruidos que antes no percibía, ojalá fueran tus pies paseando en la alfombra con todos tus pasos y todos tus sonidos.
lunes, 5 de octubre de 2015
Cocreadores
Recientemente descubrí este término: cocreadores.
Escuché la definición atentamente en mi clase de energía universal, es algo que parece tan complejo porque nunca, creo, nos atrevemos completamente a llamarnos a nosotros mismos "cocreadores", y es que lo somos.
Lo somos porque existe una parte divina dentro de nuestro ser, una parte que está conectada a todos los átomos, toda la materia y la energía que componen el universo, cocreamos porque a través de nuestro conocimiento damos vida no sólo a otros seres sino a proyectos infinitamente complejos o finitamente sencillos, imaginamos y realizamos, idealizamos y concretamos.
Cocreamos desde nuestro Yo Soy uno a uno de nuestros más anhelados sueños, nos fundimos con la escencia divina que habita en nosotros cada vez que somos conscientes de nuestra respiración, nuestras decisiones y nuestra capacidad de amar al otro desde sus carencias o sus virtudes.
Cocreamos junto al creador cada uno de nuestros días, vivimos el hoy bajo la premisa de esa consciencia de los resultados de nuestas elecciones diarias.
Cocreamos por que amamos, padecemos, liberamos, perdonamos a nosotros mismos y a quienes nos han elegido para acompañarnos en este aprendizaje sin fin.
Cocreamos porque somos infinitamente perfectos en nuestra imperfección, pues cada uno de nuestros desaciertos es un paso más para alcanzar nuestra propia conciencia y acariciarla, hay que ser pacientes y bondadosos con nosotros mismos, amarnos aún en nuestras fallas, ser cocreadores aunque sintamos que no tengamos nada que crear, cada respiro es una nueva oportunidad para purificarnos y recordar que la divinidad es y existe en cada uno de nuestro maravilloso ser para convertirnos en la inspiración de nuestros semejantes, en inspiración para el despegue de nuestra propia escencia, nuestra alma.
Somos polvo de estrellas, vida, conciencia, materia, amor puro, amor infinito.
Somos cocreadores.
martes, 22 de septiembre de 2015
De nuevo mi Ma...
La primera vez que regresé de Canadá con el corazón completamente destrozado, mi familia fue por mi al aeropuerto, tenía los ojos hinchados de llorar en el avión, dije que era de alegría al verlos esperándome. Cuando llegamos a casa subí a mi recámara a dejar la maleta pequeña, cuando prendí la luz tenía una recámara nueva, color miel, una cabecera, dos mesitas a los lados y su tocador con espejo, una parte de los pedazitos de mi se sintió de nuevo en casa y hubo un sentimiento de que me encontraba a salvo, en buena zona, fue mi mamá la de la idea. Hoy después de 7 años y más experiencias, está noche precisamente hable con mi mamá de lo dolorosas que pueden ser las despedidas, le conté que me sentía confundida, enojada, no entendía porque cuando las personas se quieren tienen precisamente que dejarse. Era un día triste. Subí a la recámara y sobre ella vi puesto un edredón nuevo, es suave, y es morado, con cuadritos tintos, una parte de los pedacitos rotos de mi se sintió de nuevo a salvo, había un detalle de amor que no me devolvió la sonrisa pero que me hizo sentirme agradecida por siempre tener un lugar donde sentirme a salvo. Otra vez mi mamá, levantando y envolviendo sin saber mis pedacitos en su cariño.
Te amo ma.
domingo, 20 de septiembre de 2015
El hueco por donde entró Dios
Hace no mucho caí en cuenta de cómo me reconcilié con una parte olvidada de mi, aquí va:
Creo que estamos hechos de fragmentos, experiencias, personas, sabores favoritos y memorias, hasta ahí mi perspectiva estaba completa, pero había olvidado que todas esas cosas que mencioné tienen su propia esencia, su espíritu. Creo que lo olvidé cuando una mañana me levanté y en automático sentí que en ese justo momento odiaba esta parte de mi que sentía que "siempre" tenía que agradecer, estaba cansada de sentirme del club de los optimistas, me sentía como un anciano que compraba el melate todos los días, vivía con la ilusión de ganar y al final no había nada, ni un boleto gratis de a veinte, la sosobra del día a día, la monotonía y la falta de algún hobby productivo me habían transformado en un zombie, no tenía claros mis objetivos, todos los días quería hacer algo distinto pero no me alcanzaba ni para poner las ideas en algún papel a las carreras, todo se quedaba en la mente, en mi cansada y desgastada mente de treintañera y al no poder concretar nada durante el día, la noche no me alcanzaba para descansar, dormitaba pero no descansaba. Me sentía perdida.
Devoraba toda la información que llegaba a mis manos entre libros, periódicos, páginas de noticias, para ver si de ahí pescaba alguna idea. Nunca se me ocurrió quedarme quieta, dejar literal de pensar para permitirle a mis ideas transformase en algo más que pensamientos pasajeros. No creía en mi, nunca era mi momento. Estaba tan cansada que un fin de semana dormí 17 horas continuas, de sábado a domingo, y entonces sucedió. Tenía la pijama aún puesta a las 3:33 de la tarde, lo sé porque vi el reloj del teléfono, y pensé en las señales, estaba cansada de verlas en todas partes y no iniciar nada con ellas, lo tomé de la mesita que uso como buró, vi la pantalla, no había ningún mensaje, abrí la puerta de la recámara y me dirigí a la cocina, me serví una taza de café de olla que había preparado esa mañana mi mamá, no me importó calentarlo en el microondas, soluciones rápidas para esta vida de ajetreo, bebí un sorbo y de inmediato me transporté a Tala, es un pueblo no muy lejos de la ciudad en el que pasé muchos fines de semana de mi niñez, algo en el sabor dulzón y el aroma a piloncillo me hizo pensar en los días en los que paseaba en la huerta de mangos, yo vistiendo camiseta y calzón, montada en un burro con el pelo encrispado y enmarañado como el mío al despertar, la verdad es que era el burro menos agraciado con ese pelo todo áspero pero aún así era mi favorito, la tibieza en mi boca me llevó al funeral del padre de mi nana, donde probé de niña como una travesura mi primer sorbo de café negro, así con ese dulce recordé los rezos, la tristeza y la alegría de la despedida de alguien que se espera se encuentre disfrutando la gloria, recuerdo las velas por toda la casa, el pasillo lleno de ellas, la gente rezando, platicando, comiendo pan y tamales, pidiendo por el alma del difunto en un rezo que sonaba a canción, era una melodía tan triste, y sin embargo esperanzadora. Justo así me sentía, algo que estaba apagado en mi de pronto sintió ilusión.
Creo que no es necesario seguir al pie de la letra los preceptos de alguna religión, para mi el ser espiritual va más de la mano con la libertad de hablar con quién creo, rige el universo, desde las entrañas de todos mis problemas, desde mi vulnerabilidad, sentir que las cosas tienen una razón de ser y que voy creando a mi alrededor este telar en donde lo bueno y lo malo se desarrollan alrededor de mis decisiones
con todas sus consecuencias.
Esta nueva sensación de esperanza neutra, sin sobre exaltarme, de recordar la calidez que brinda la pertenencia, el saberse dueño de uno, le permitió a mi hueco personal llenarse de pronto, completarse. Por ahí, el hueco por donde entró Dios se me lleno de caricias para mi propia alma, se entibió con el café y se sonrió cuando mi mano abrazó con mis dedos ese pelo enmarañado como cuando niña.
Respiré y volví, sin sobresaltos.
Después de todo creer de nuevo no era tan complicado.
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