En el diccionario de la Real Academia Española, una de las definiciones dice que las lágrimas son pequeñas gotas que producen las vides y algunos árboles después de las podas.
Me gusta pensar que después de una pena o de una alegría estas lágrimas que dejamos caer nos ayudan como comúnmente se cree, a liberarnos de un antiguo peso, para soltar algun sentimiento reprimido, darle paso a la felicidad, a la reflexión, emocionarnos profundamente, así como las podas que tras cortar dejan atrás la maleza y las partes inertes de las plantas, así nosotros limpiamos el momento, lo enjugamos para seguir drenando las vivencias que lo provocaron con la cadencia que a cada uno nos plazca.
Las lágrimas son el complemento de nuestras emociones , aunque a veces no entendamos que las detona, solo hay que dejarse llevar por ese sentimiento ya sea de dolor, alegría, euforia.
Que increíble tener dentro de nosotros este sistema que nos emociona o nos fatiga, que nos libera al tiempo que expone nuestra vulnerabilidad para hacernos más humanos al tiempo que nos purifica. Un verdadero dren de la propia existencia a tan solo un parpadeo.
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