Escuché la definición atentamente en mi clase de energía universal, es algo que parece tan complejo porque nunca, creo, nos atrevemos completamente a llamarnos a nosotros mismos "cocreadores", y es que lo somos.
Lo somos porque existe una parte divina dentro de nuestro ser, una parte que está conectada a todos los átomos, toda la materia y la energía que componen el universo, cocreamos porque a través de nuestro conocimiento damos vida no sólo a otros seres sino a proyectos infinitamente complejos o finitamente sencillos, imaginamos y realizamos, idealizamos y concretamos.
Cocreamos desde nuestro Yo Soy uno a uno de nuestros más anhelados sueños, nos fundimos con la escencia divina que habita en nosotros cada vez que somos conscientes de nuestra respiración, nuestras decisiones y nuestra capacidad de amar al otro desde sus carencias o sus virtudes.
Cocreamos junto al creador cada uno de nuestros días, vivimos el hoy bajo la premisa de esa consciencia de los resultados de nuestas elecciones diarias.
Cocreamos por que amamos, padecemos, liberamos, perdonamos a nosotros mismos y a quienes nos han elegido para acompañarnos en este aprendizaje sin fin.
Cocreamos porque somos infinitamente perfectos en nuestra imperfección, pues cada uno de nuestros desaciertos es un paso más para alcanzar nuestra propia conciencia y acariciarla, hay que ser pacientes y bondadosos con nosotros mismos, amarnos aún en nuestras fallas, ser cocreadores aunque sintamos que no tengamos nada que crear, cada respiro es una nueva oportunidad para purificarnos y recordar que la divinidad es y existe en cada uno de nuestro maravilloso ser para convertirnos en la inspiración de nuestros semejantes, en inspiración para el despegue de nuestra propia escencia, nuestra alma.
Somos polvo de estrellas, vida, conciencia, materia, amor puro, amor infinito.
Somos cocreadores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario