viernes, 20 de septiembre de 2013

Antes del despegue.


En estos tiempos modernos donde mensajearte por whatsapp es lo más práctico que existe, se ha perdido la capacidad de asombro de muchos de nosotros en una relación, a veces un texto sustituye lo que antes era una llamada de buenas noches, un "no me cuelgues, porque quiero oír tu voz" (los de treinta para arriba saben de qué  hablo), una sorpresa al medio día para los románticos que ansían preguntar: 

- ¿Amor que vas a comer?.
Aaaawww no me malinterpreten, los textos son completamente aceptables, es sólo que las llamadas ahora son más atesoradas. A mí por ejemplo, me pasó algo muy padre hace exactamente cinco meses, en esta situación aprendí dos cosas respecto a las llamadas, aquí voy...
Como a esta hora estaba en el aeropuerto mensajeando vía whatsapp con el galán. Iba al concierto de The Cure al DF y estaba feliz porque, además de estar galaneando con el susodicho, vería a una de mis bandas favoritas con varios de mis amigos, y que cosa más perfecta que disfrutar un concierto así con todo y temblor (eso del temblor da para otra historia), entonces en lo que yo texteaba y viva aerobus se dignaba a por fin dejarnos abordar, fui llenando mi celular de mensajes con corazones y frases de romanceo, hasta que 3 minutos antes de subir, formada en la cola del metro, perdón, de la aerolínea, a la que ahora doy gracias por su lentitud ese día o no hubiera aprendido mis dos regalos/lecciones, leí:
- Tu ya eres mi novia, pórtate bien.

Lección no. 1

Cuando una persona quiere estar contigo lo sabe desde el día uno, puede hacerse puñetas mentales, armar una táctica o técnica de ligue, darle mil vueltas, tener algo de miedo a tu reacción, pero no hay duda. Quien quiere estar contigo va a procurar que las piezas encajen y va a mover cosas de su vida y persona para que ambas piezas encajen.
Este veinte no me cayó como "La Rosa de Guadalupe" de inmediato eh, este veinte me cayó a 5 meses de estar en el aeropuerto con cara de what muriéndome por contestar:
Siiiii ndhshsnsvgshjskvsvai!!!!! Acepto, I do!!!! Bhtwstrwawqsskks <3

La verdad lo que alcancé a contestar fue un simple: 

-Márcame

No pasó ni medio segundo cuando ya estaba sonando mi celular, con la clásica risa nerviosa y voz de lela dije:

- Hola
- Holaaaa!

Lección no. 2

Siempre pide.
Muchas veces morimos de ganas de que la persona nos llame, de que haga alguna cosa que quisiéramos, pero pensamos que por puro amor, instinto, lectura mental, va a hacer eso que deseamos. Las expectativas entonces se nos derrumban y sufrimos porque no decimos lo que necesitamos como va. "Márcame", y ahí cambió todo, y ahí pedí que me dijera lo mismo que me decía en los textos pero en persona, y claro que lo hizo en cuanto regresé. Pidan sin pena ni miedo, quien está dispuesto a ser cómplice va a saber pedir también, entonces el trabajo de la reciprocidad comienza y todo es mucho más sencillo.

Antes del despegue recibí un último mensaje... 

-Buen vuelo!, ya regresa. 

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