martes, 6 de octubre de 2015

Dormitando.

El reloj suena, escucho ruidos que antes no percibía, por ejemplo la cabecera cruje como pisar madera mojada cuando pasa un coche por la calle rápido y cerca, si muevo los pies para arrullarme en la cama, el roce de la sábana suena a olitas de mar reventando al pie de la arena, escucho al viento decidido a cruzar el vidrio roto de la ventana hasta lograr bailar con las persianas que continuamente se golpean y se asemejan al sonido de bambúes bailando en un pequeño río, creo que hasta los perros duermen profundamente, mientras yo sólo dormito. 

Pasan los minutos, uno a uno y tu no estas aquí para contarlos conmigo, estos ruidos y este insomnio son sólo míos. 
Otro sonido me sorprende, es tu voz pero sólo es un eco de tantos recuerdos, cierro mis ojos y en un instante duermo, pensar en tu voz me hace sentir que de pronto estoy contigo, trae calma a mi noche y una sonrisa a mi siguiente minuto sin ti.
El reloj suena, escucho ruidos que antes no percibía, ojalá fueran tus pies paseando en la alfombra con todos tus pasos y todos tus sonidos.


lunes, 5 de octubre de 2015

Cocreadores

Recientemente descubrí este término: cocreadores. 

Escuché la definición atentamente en mi clase de energía universal, es algo que parece tan complejo porque nunca, creo, nos atrevemos completamente a llamarnos a nosotros mismos "cocreadores", y es que lo somos. 

Lo somos porque existe una parte divina dentro de nuestro ser, una parte que está conectada a todos los átomos, toda la materia y la energía que componen el universo, cocreamos porque a través de nuestro conocimiento damos vida no sólo a otros seres sino a proyectos infinitamente complejos o finitamente sencillos, imaginamos y realizamos, idealizamos y concretamos. 

Cocreamos desde nuestro Yo Soy uno a uno de nuestros más anhelados sueños, nos fundimos con la escencia divina que habita en nosotros cada vez que somos conscientes de nuestra respiración, nuestras decisiones y nuestra capacidad de amar al otro desde sus carencias o sus virtudes. 

Cocreamos junto al creador cada uno de nuestros días, vivimos el hoy bajo la premisa de esa consciencia de los resultados de nuestas elecciones diarias. 

Cocreamos por que amamos, padecemos, liberamos, perdonamos a nosotros mismos y a quienes nos han elegido para acompañarnos en este aprendizaje sin fin. 

Cocreamos porque somos infinitamente perfectos en nuestra imperfección, pues cada uno de nuestros desaciertos es un paso más para alcanzar nuestra propia conciencia y acariciarla, hay que ser pacientes y bondadosos con nosotros mismos, amarnos aún en nuestras fallas, ser cocreadores aunque sintamos que no tengamos nada que crear, cada respiro es una nueva oportunidad para purificarnos y recordar que la divinidad es y existe en cada uno de nuestro maravilloso ser para convertirnos en la inspiración de nuestros semejantes, en inspiración para el despegue de nuestra propia escencia, nuestra alma.

Somos polvo de estrellas, vida, conciencia, materia, amor puro, amor infinito. 

Somos cocreadores. 

martes, 22 de septiembre de 2015

De nuevo mi Ma...

La primera vez que regresé de Canadá con el corazón completamente destrozado, mi familia fue por mi al aeropuerto, tenía los ojos hinchados de llorar en el avión, dije que era de alegría al verlos esperándome. Cuando llegamos a casa subí a mi recámara a dejar la maleta pequeña, cuando prendí la luz tenía una recámara nueva, color miel, una cabecera, dos mesitas a los lados y su tocador con espejo, una parte de los pedazitos de mi se sintió de nuevo en casa y hubo un sentimiento de que me encontraba a salvo, en buena zona, fue mi mamá la de la idea. Hoy después de 7 años y más experiencias, está noche precisamente hable con mi mamá de lo dolorosas que pueden ser las despedidas, le conté que me sentía confundida, enojada, no entendía porque cuando las personas se quieren tienen precisamente que dejarse. Era un día triste. Subí a la recámara y sobre ella vi puesto un edredón nuevo, es suave, y es morado, con cuadritos tintos, una parte de los pedacitos rotos de mi se sintió de nuevo a salvo, había un detalle de amor que no me devolvió la sonrisa pero que me hizo sentirme agradecida por siempre tener un lugar donde sentirme a salvo. Otra vez mi mamá, levantando y envolviendo sin saber mis pedacitos en su cariño. 
Te amo ma. 

domingo, 20 de septiembre de 2015

El hueco por donde entró Dios

Hace no mucho caí en cuenta de cómo me reconcilié con una parte olvidada de mi, aquí va:

Creo que estamos hechos de fragmentos, experiencias, personas, sabores favoritos y memorias, hasta ahí mi perspectiva estaba completa, pero había olvidado que todas esas cosas que mencioné tienen su propia esencia, su espíritu. Creo que lo olvidé cuando una mañana me levanté y en automático sentí que en ese justo momento odiaba esta parte de mi que sentía que "siempre" tenía que agradecer, estaba cansada de sentirme del club de los optimistas, me sentía como un anciano que compraba el melate todos los días, vivía con la ilusión de ganar y al final no había nada, ni un boleto gratis de a veinte, la sosobra del día a día, la monotonía y la falta de algún hobby productivo me habían transformado en un zombie, no tenía claros mis objetivos, todos los días quería hacer algo distinto pero no me alcanzaba ni para poner las ideas en algún papel a las carreras, todo se quedaba en la mente, en mi cansada y desgastada mente de treintañera y al no poder concretar nada durante el día, la noche no me alcanzaba para descansar, dormitaba pero no descansaba. Me sentía perdida.

Devoraba toda la información que llegaba a mis manos entre libros, periódicos, páginas de noticias, para ver si de ahí pescaba alguna idea. Nunca se me ocurrió quedarme quieta, dejar literal de pensar para permitirle a mis ideas transformase en algo más que pensamientos pasajeros. No creía en mi, nunca era mi momento. Estaba tan cansada que un fin de semana dormí 17 horas continuas, de sábado a domingo, y entonces sucedió. Tenía la pijama aún puesta a las 3:33 de la tarde, lo sé porque vi el reloj del teléfono, y pensé en las señales, estaba cansada de verlas en todas partes y no iniciar nada con ellas, lo tomé de la mesita que uso como buró, vi la pantalla, no había ningún mensaje, abrí la puerta de la recámara y me dirigí a la cocina, me serví una taza de café de olla que había preparado esa mañana mi mamá, no me importó calentarlo en el microondas, soluciones rápidas para esta vida de ajetreo, bebí un sorbo y de inmediato me transporté a Tala, es un pueblo no muy lejos de la ciudad en el que pasé muchos fines de semana de mi niñez, algo en el sabor dulzón y el aroma a piloncillo me hizo pensar en los días en los que paseaba en la huerta de mangos, yo vistiendo camiseta y calzón, montada en un burro con el pelo encrispado y enmarañado como el mío al despertar, la verdad es que era el burro menos agraciado con ese pelo todo áspero pero aún así era mi favorito, la tibieza en mi boca me llevó al funeral del padre de mi nana, donde probé de niña como una travesura mi primer sorbo de café negro, así con ese dulce recordé los rezos, la tristeza y la alegría de la despedida de alguien que se espera se encuentre disfrutando la gloria, recuerdo las velas por toda la casa, el pasillo lleno de ellas, la gente rezando, platicando, comiendo pan y tamales, pidiendo por el alma del difunto en un rezo que sonaba a canción, era una melodía tan triste, y sin embargo esperanzadora. Justo así me sentía, algo que estaba apagado en mi de pronto sintió ilusión. 

Creo que no es necesario seguir al pie de la letra los preceptos de alguna religión, para mi el ser espiritual va más de la mano con la libertad de hablar con quién creo, rige el universo, desde las entrañas de todos mis problemas, desde mi vulnerabilidad, sentir que las cosas tienen una razón de ser y que voy creando a mi alrededor este telar en donde lo bueno y lo malo se desarrollan alrededor de mis decisiones 
con todas sus consecuencias. 

Esta nueva sensación de esperanza neutra, sin sobre exaltarme, de recordar la calidez que brinda la pertenencia, el saberse dueño de uno, le permitió a mi hueco personal llenarse de pronto, completarse. Por ahí, el hueco por donde entró Dios se me lleno de caricias para mi propia alma, se entibió con el café y se sonrió cuando mi mano abrazó con mis dedos ese pelo enmarañado como cuando niña. 

Respiré y volví, sin sobresaltos. 

Después de todo creer de nuevo no era tan complicado. 

viernes, 20 de septiembre de 2013

Antes del despegue.


En estos tiempos modernos donde mensajearte por whatsapp es lo más práctico que existe, se ha perdido la capacidad de asombro de muchos de nosotros en una relación, a veces un texto sustituye lo que antes era una llamada de buenas noches, un "no me cuelgues, porque quiero oír tu voz" (los de treinta para arriba saben de qué  hablo), una sorpresa al medio día para los románticos que ansían preguntar: 

- ¿Amor que vas a comer?.
Aaaawww no me malinterpreten, los textos son completamente aceptables, es sólo que las llamadas ahora son más atesoradas. A mí por ejemplo, me pasó algo muy padre hace exactamente cinco meses, en esta situación aprendí dos cosas respecto a las llamadas, aquí voy...
Como a esta hora estaba en el aeropuerto mensajeando vía whatsapp con el galán. Iba al concierto de The Cure al DF y estaba feliz porque, además de estar galaneando con el susodicho, vería a una de mis bandas favoritas con varios de mis amigos, y que cosa más perfecta que disfrutar un concierto así con todo y temblor (eso del temblor da para otra historia), entonces en lo que yo texteaba y viva aerobus se dignaba a por fin dejarnos abordar, fui llenando mi celular de mensajes con corazones y frases de romanceo, hasta que 3 minutos antes de subir, formada en la cola del metro, perdón, de la aerolínea, a la que ahora doy gracias por su lentitud ese día o no hubiera aprendido mis dos regalos/lecciones, leí:
- Tu ya eres mi novia, pórtate bien.

Lección no. 1

Cuando una persona quiere estar contigo lo sabe desde el día uno, puede hacerse puñetas mentales, armar una táctica o técnica de ligue, darle mil vueltas, tener algo de miedo a tu reacción, pero no hay duda. Quien quiere estar contigo va a procurar que las piezas encajen y va a mover cosas de su vida y persona para que ambas piezas encajen.
Este veinte no me cayó como "La Rosa de Guadalupe" de inmediato eh, este veinte me cayó a 5 meses de estar en el aeropuerto con cara de what muriéndome por contestar:
Siiiii ndhshsnsvgshjskvsvai!!!!! Acepto, I do!!!! Bhtwstrwawqsskks <3

La verdad lo que alcancé a contestar fue un simple: 

-Márcame

No pasó ni medio segundo cuando ya estaba sonando mi celular, con la clásica risa nerviosa y voz de lela dije:

- Hola
- Holaaaa!

Lección no. 2

Siempre pide.
Muchas veces morimos de ganas de que la persona nos llame, de que haga alguna cosa que quisiéramos, pero pensamos que por puro amor, instinto, lectura mental, va a hacer eso que deseamos. Las expectativas entonces se nos derrumban y sufrimos porque no decimos lo que necesitamos como va. "Márcame", y ahí cambió todo, y ahí pedí que me dijera lo mismo que me decía en los textos pero en persona, y claro que lo hizo en cuanto regresé. Pidan sin pena ni miedo, quien está dispuesto a ser cómplice va a saber pedir también, entonces el trabajo de la reciprocidad comienza y todo es mucho más sencillo.

Antes del despegue recibí un último mensaje... 

-Buen vuelo!, ya regresa. 

Re-bienvenida a este su blog.

Solía pensar que las historias de película sólo sucedían ahí, en las películas, y que muy pocos de nosotras, almas mundanas, podríamos aspirar a tener alguna historia de amor tan increíble. Resulta que no. Mis oídos han sido testigos infinitos de confesiones extraordinarias, donde las parejas manifiestan su amor de formas inimaginables, inigualables... claro, en el día a día. Es así que quiero comenzar con este blog y sus historias, compartiendo con el perdón y permiso de los aquí descritos (usando otros nombres, tranquilos todos), las historias de todos los días, la buena onda y la esperanza de esos momentos de vida, donde el amor es el siempre testigo de nuestro paso por la vida de otros. Bienvenidas sus historias y gracias por los ojos que leen y comparten estas letras.
Cariños
TP.

martes, 5 de julio de 2011

Pero


Pero yo era el loco mundano, banal, infame, proveniente del inframundo... yo era aquel que había olvidado las rosas en esa tarde, cuando cumplir un mes significa todo, esa fecha es todo para ella, para mi es nada.
Cumplamos un día, festejemos las horas, hagamos las paces todos los lunes primeros de cada mes y no iremos al infierno, déjame robarte un beso como antes de estar juntos, aunque ya lo estábamos.
Desde siempre y en mis ojos eres única, hay más, hay muchas más, pero tú eres mía... Si en una borrachera confundo tu carne con la de otra , tu falda con la de otra, tu lengua con la de otra, no sufras si no lo sabes, no sufras si lo intuyes, no me descares, no me preguntes y hazte la loca, ponte guapa y vamos al café de siempre a que leas un libro mientras yo hago como que no te veo y sentado a tu lado tome notas de la gente que pasa y me robe sus historias. Pero yo era el loco, yo soy el loco mundano y tú estás conmigo y lo sabes desde siempre, hazte la tonta, quédate.